martes, 25 de abril de 2006

¡Por fin tenemos Ultreya!


La primera Ultreya del año tendremos este domingo todos los miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. La cita será a las 15 horas en el colegio Laura Vicuña, en la rotonda de la población Yáñez Zavala, y los organizadores son la comunidad Santos Juan y Pedro.
Esta Ultreya, como todas, tendrá un carácter festivo, pero también de reflexión en torno a lo que fue la Semana Santa para todos.
Una bella representación preparan los hermanos de Santos Juan y Pedro, apoyados por la vocalía musical que, además de mostrar temas alegres, presentará algunos temas que pretenden motivar a la reflexión acerca del gran sacrificio del Hijo de Dios y su triunfo final sobre la muerte a través de su resurreción.
Ya es tiempo que los cursillistas se reúnan para alabar una vez más a Dios y expresarlo en nuestras vidas, también será un momento especial para rezar por aquellos que están enfermos y por los que ya no están a nuestro lado. LOS ESPERAMOS A TODOS... Y TRAIGAN UN CARIÑO ESPECIAL PARA EL COMPARTIR.

jueves, 20 de abril de 2006

Acerca del Evangelio de Judas

Esta es una colaboración del padre Carlos Martínez donde difunde el escrito de monseñor Alejandro Goic y entrega información muy interesante respecto al llamado Evangelio de Judas. Acá va:
Los medios de comunicación social han dado a conocer en estos días la publicación de un antiguo texto manuscrito encontrado en Suiza en 1983, en idioma copto y que correspondería a un supuesto “Evangelio de Judas”. Con la intención de aclarar dudas y responder a muchas interrogantes, resulta interesante y oportuno entregar algunas orientaciones. Nos ayudará una reciente entrevista al P. Thomas D. Williams, Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Regina Apostolorum de Roma y un artículo de opinión del sacerdote chileno P. Samuel Fernández, Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Chile.I. Evangelios Apócrifos• El texto pareciera estar fechado entre el siglo IV y el siglo V, es decir, unos 300 ó 400 años después de la vida de Jesús. Es imposible, por lo tanto, que sea Judas su autor directo, sino que puede tratarse de una copia del “Evangelio de Judas”, citado por San Ireneo de Lyon hacia el año 180.• Fue redactado por la secta gnóstica de los Cainitas y presenta a Judas Iscariote de una manera positiva, como un personaje que sólo obedeció una supuesta orden divina de entregar a Jesús para que pudiera cumplirse la obra de salvación.• Siempre se supo de la existencia de Evangelios Apócrifos, es decir, no inspirados porque no contienen la verdad acerca de la Revelación de Dios y su deseo de salvación para la humanidad y desde siempre fueron rechazados por el conjunto de la comunidad cristiana porque son incompatibles con la fe.• La Iglesia nunca ha ocultado o negado la existencia de estos documentos. Al contrario, estos textos han sido publicados y están editados en muchas editoriales a través del mundo entero, como la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) o la Editorial Ciudad Nueva, entre otras.• Los Evangelios Apócrifos no son reconocidos como inspirados por Dios porque simplemente buscaban satisfacer la curiosidad de algunos, o contenían leyendas fantasiosas respecto a Jesús, o explicaban opiniones particulares de algunos grupos religiosos acerca de Cristo. No buscaban la verdad más profunda sobre Dios y su obra salvadora.• Algunos de estos Evangelios Apócrifos pertenecen a sectas gnósticas, como la de los Cainitas, cuyo propósito principal era reivindicar figuras del Antiguo y del Nuevo Testamento que cayeron en la maldad, como Caín (que mató a su hermano Abel) y como Judas (que traicionó a Jesús). Los gnósticos pretendían que la salvación se logra sólo por el conocimiento que tengamos de Dios, no por obra del amor y de la misericordia de Dios, que envió a su Hijo Jesús al mundo.II. Diferencias entre cristianos y gnósticos• La principal diferencia entre los gnósticos y los cristianos radica en su concepción acerca del origen del mal en el mundo. Los cristianos creemos en un Dios bueno que ha creado un mundo bueno. Los gnósticos creen en un Dios que ha creado el mal y ha creado al mundo de manera desordenada. • Los cristianos creemos que la maldad nace a partir del mal ejercicio de la libertad con la que Dios nos ha creado, porque Dios siempre respeta nuestra libertad. Los gnósticos afirman que Dios quiere el mal en el mundo y por eso se explica la acción de los hombres malos, como Caín o Judas.• Dios conoce todas nuestras intenciones, incluso los errores, pecados y decisiones equivocadas. A veces se vale de ellas para obtener un bien en su plan providencial para el hombre.Asumiendo estas orientaciones y aclaraciones, podemos entender de mejor manera lo que puede representar un texto como el que comentamos y cómo ello no afecta en nada la fe y la doctrina católica. Así, podemos responder algunas otras interrogantes.III. El drama de Judas• ¿Cómo podemos entender el papel y la persona de Judas Iscariote? Judas fue, como todos los demás seres humanos, un hombre creado con el atributo de la libertad. No se puede decir que Dios buscó que Judas cayera en el mal y se viera obligado a cumplir un rol histórico ya determinado, como una opción fatalista a la que no podía sustraerse de ninguna manera. No nació con el sello de una condena fatal. Judas usó su libertad para hacer el mal.• ¿Podemos saber si Judas se salvó o se condenó? La Iglesia, a través de los procesos de beatificación y de canonización de una persona, puede tener la absoluta certeza de la santidad de alguien y de que esa persona goza de la presencia eterna ante Dios, que ha practicado las virtudes cristianas y merece la gloria de Dios y la salvación eterna. Pero no puede tener la certeza absoluta de una condena eterna y de que alguna persona esté en esa condición. Ni siquiera respecto a Judas. Lo que la fe siempre ha manifestado es la inmensa bondad y misericordia de Dios. Sólo Dios conoce el destino de las personas. Cualquier ser humano puede arrepentirse de sus pecados y errores en el último momento de su existencia terrenal. El drama de Judas, más que la gravedad de su pecado en sí, fue su falta de esperanza, el hecho de cerrarse en sí mismo, en vez de reconocer su falta, llorar su pecado y volver al amor de Dios, como lo hizo, por ejemplo, el Apóstol Pedro.• ¿Por qué despiertan tanto interés temas o libros como el “Evangelio de Judas” u otros similares? La obra musical “Jesucristo Superestrella” y algunos ejemplos de la literatura reciente nos muestran una figura de Judas que podríamos llamar “simpática” o “benevolente” respecto a este personaje. Ello llama la atención y es una invitación a que ese tratamiento de la persona redunde en éxitos mediáticos y comerciales, en una perspectiva sociológica, comunicacional o de la propia psicología humana.IV. Jesús, Único Salvador de la Historia• ¿Cuál es la única fuente segura para conocer la obra, las acciones y la enseñanza de Jesús? Sólo los Evangelios son considerados como obras inspiradas por Dios y se les reconoce una autoridad especial. Nos referimos a los textos de Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Son libros canónicos, reconocidos por el mismo pueblo fiel desde los inicios del cristianismo y luego por la autoridad de la Iglesia. Su mérito consiste en su antigüedad, en la autoridad de quienes los redactaron y que sus escritos se basan en el testimonio de testigos directos de su obra; testigos de su enseñanza, sus milagros, la condena, la muerte, la sepultura y la misma resurrección de Jesús. Mientras más tardíos sean algunos escritos, más dudosa se vuelve la autenticidad y fidelidad de la transmisión de estos hechos hasta nuestros días. El Nuevo Testamento en su conjunto refleja la plena seguridad en esta autenticidad y fidelidad.• ¿Por qué la Obra y la Persona de Jesús resultan tan atrayentes, incluso para los que no creen en El? El sensacionalismo y la supuesta revelación de datos que contradicen lo esencial de la fe en Jesucristo ha sido un tema de todos los tiempos, no sólo de ahora. Hoy se habla del “Evangelio de Judas”. Después se hablará de otro texto, de otro descubrimiento o de otras fantasías u opiniones particulares de grupos sectarios. Pero resulta muy significativo y hasta emocionante que la Persona de Jesús, el Redentor y Salvador de la humanidad, sea motivo de una “profunda fascinación”, incluso para aquellos que no creen en Él, lo rechazan o tratan de desprestigiar su figura y su mensaje. Jesús a nadie deja indiferente. Para los que tenemos el don de la fe, es el Único - no hay otro - Salvador de la Historia.• ¿Qué hemos de hacer los discípulos de Cristo? Renovar nuestra fe y nuestro amor a Jesús Redentor de la humanidad. Profundizar el fundamento histórico de nuestra fe cristiana, para no dejarnos sorprender por falsificadores de todo tipo como ya nos advierte la Santa Escritura: “Tengan cuidado de los falsos profetas” (Mt. 7, 15)
† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile(Por encargo del Comité Permanente de la CECh)

jueves, 13 de abril de 2006

Semana Santa... por ti


A los 33 años Jesús fue condenado a muerte.La "peor" muerte de la época.Sólo los peores criminales murieron como Jesús. Y con Jesús todavía fue peor, porque no todos loscriminales condenados a aquel castigo recibieron clavos en susmiembros.Sí, fueron clavos... ¡y de los grandes! Cada unotenía de 15 a 20 cm.., con una punta de 6 cm..y el otro extremo puntiagudo.Ellos eran clavados en las muñecas y no en las manos como dicen.En la muñeca, hay un tendón que llega a nuestro hombro,y cuando los clavos fueron martillados,ese tendón se rompió obligando a Jesús a forzar todos los músculosde su espalda, por tener sus muñecas clavadas,para poder respirar porque perdía todoel aire de sus pulmones.De esta forma era obligado a apoyarse en el clavo metido en sus pies quetodavía era más grande que el de sus manos, porque clavaban los dos piesjuntos.Y como sus pies no aguantarían por mucho tiempo sin rasgarse también,Jesús era obligado a alternar ese "ciclo" simplemente para lograr respirar.Jesús aguantó esa situación por poco más de 3 horas.Sí, ¡más de 3 horas! Muchotiempo,¿verdad?Algunos minutos antes de morir,Jesús ya no sangraba mas.Sencillamente le salía agua de sus cortes y heridas.Cuando lo imaginamos herido,imaginamos meras heridas,pero no.Las de Él eran verdaderos agujeros, agujeros hechos en su cuerpo... Él notenía más sangre para sangrar, por lo tanto, le salía agua.El cuerpo humano está compuesto de aproximadamente 3,5 litros de sangre (enun adulto). Jesús derramó 3,5 litros de sangre;tuvo tres clavos enormes metidos en sus miembros;una corona de espinas en su cabeza y además un soldadoromano le clavó una lanza en su tórax.Todo esto sin mencionar la humillación que pasó después de haber cargado supropia cruz por casi dos kilómetros,mientras la multitud le escupía el rostro y le tiraba piedras(la cruz pesaba cerca de 30 kilos, tan solo en la parte superior,en la que len clavaron sus manos).Todo eso pasó Jesús, sólo para que tú tengas un libre acceso a Dios. Paraque tengas todos tus pecados lavados". ¡

miércoles, 5 de abril de 2006

La sangre de los mártires (II parte)


Esta es la segunda parte de la crónica de las persecusiones romanas contra los cristianos. Anteriormente dijimos que fueron diez en total, antes de que el emperador Constantino decretara a la religión cristiana como la oficial del imperio y por encima de las religiones paganas.
Acá van las otras cinco restantes.
Sexta persecución, bajo Maximino Trax, alrededor del año 236. — Por razón de muchos terremotos, que los paganos atribuían al olvido de sus dioses, se demandó otra persecución de los cristianos con el grito de: «¡Los cristianos a los leones!». Dos papas, Pontiano y Antero, y muchos otros, sufrieron martirio.
Séptima persecución, bajo Decio, cerca del año 250. — Ésta, la persecución más sangrienta y sistemática, y que iba dirigida especialmente en contra de los obispos y el clero, fue decretada por Decio so pretexto de que el cristianismo y el Imperio romano nunca podrían reconciliarse. Entre las santas víctimas se encuentran las vírgenes santa Águeda y santa Apolonia.
San Cipriano escribió entonces que: «El emperador Decio se había vuelto tan celoso de la autoridad papal que dijo: “Prefiero tener un rival en mi imperio que escuchar de la elección del sacerdote de Dios (san Cornelio) en Roma”».
Octava persecución, bajo Valeriano, cerca del año 258. — En Roma, el papa Sixto II y su diácono, san Lorenzo, fueron martirizados. Cuando se le pidió los tesoros de la Iglesia, san Lorenzo reunió a los pobres y los enseñó a su perseguidor diciendo: «He aquí los tesoros de la Iglesia». Con sereno valor, murió asado en una parrilla.
En Útica, África, 153 cristianos fueron arrojados a las fosas y cubiertos con cal viva.
Novena persecución, ordenada por el emperador Aureliano, y que llegó a fin prematuro a causa de la muerte violenta de éste.
Décima persecución, bajo Diocleciano, alrededor del año 303. — Superó a todas las demás en violencia y crueldad. San Sebastián, tribuno de la guardia imperial, sufrió una muerte lenta al ser ejecutado con flechas. Santa Anastasia, la joven santa Inés de Roma, santa Lucía de Siracusa y muchas otras vírgenes consagradas obtuvieron el laurel del martirio. Santa Catalina, virgen noble y culta de Alejandría que reprochó intrépidamente al césar Majencio por su crueldad contra los cristianos y que refutó a los filósofos paganos de su corte, murió por la espada.
Cuando el obispo Félix, quien había rehusado entregar los libros sagrados, fue llevado a ser ejecutado, dijo: «Mejor es que yo sea arrojado al fuego y no los sagrados volúmenes. Te agradezco, oh Señor, pues cincuenta y seis años de mi vida estuvieron en tu servicio. He preservado la castidad sacerdotal, guardado los santos evangelios y predicado Tu verdad. A Tí, oh Jesús, Dios del cielo y de la tierra, me ofrezco como víctima».Tanto fue el derramamiento de sangre que Diocleciano hizo acuñar una moneda con la inscripción «Diocleciano, emperador que destruyó el nombre cristiano»: jactancia vana. Su favorito, Cesar Galerio, fue atacado por una detestable enfermedad, y, temiendo la venganza de Dios, derogó el edicto de la persecución.

sábado, 1 de abril de 2006

No se sabe cuándo concluirá la fase diocesana de la causa de beatificación de Juan Pablo II

  • Se estudia la curación inesperada del Parkinson de una religiosa francesa.


CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 31 marzo 2006 (ZENIT.org).- Por el momento no es posible saber cuándo concluirá la fase diocesana de la causa de beatificación de Juan Pablo II, ha explicado el postulador del proceso, monseñor Slawomir Oder. En un comunicado enviado a Zenit a través del Vicariato de Roma, en donde está teniendo lugar el proceso, el postulador desmiente «noticias difundidas por algunos medios de información en estos días». «Son totalmente infundados los rumores, según los cuales, estaría a punto de concluir la fase diocesana de esta causa», comenzada en la ciudad eterna el 28 de junio de 2005 por el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, explica monseñor Oder. El postulador revela que este sábado, 1 de abril, «concluirá en la archidiócesis de Cracovia el "proceso rogatorial" de la fase diocesana de la causa». Este proceso, aclara, «ha consistido en escuchar a los testigos en lengua polaca que el tribunal de la diócesis de Roma ha considerado oportuno escuchar en Polonia, fuera de su sede». En declaraciones a «Radio Vaticano» este viernes, el postulador revela que la causa tiene en estos momentos tres tareas fundamentales: «continuar con la escucha de los testigos», la investigación de la «Comisión histórica, que recoge la documentación del difunto pontífice», y el análisis de un milagro. Según aclara el sacerdote polaco, este último se trata «de la desaparición de los síntomas de Parkinson», enfermedad que padeció Juan Pablo II, en «una joven religiosa» de Francia, que los padecía desde hacía años. «Dos meses exactos después de la muerte del Santo Padre, tras las oraciones que elevó toda su comunidad, estos síntomas desaparecieron instantánea y completamente», informa. Monseñor Oder no se atreve a hacer previsiones sobre cuándo podría concluir el proceso diocesano de esta causa, pues al ser un personaje conocido mundialmente, es enorme el número de testigos.

Foto: ACI Prensa.



ROMA, viernes, 31 marzo 2006 (ZENIT.org).- Publicamos un extracto de la aportación del cardenal Stanislaw Dziwisz –arzobispo de Cracovia--, quien fue secretario de Juan Pablo II, al libro «Dejadme ir» («Lasciatemi andare») publicado en Italia por Edizioni San Paolo. El volumen está traduciéndose en diferentes idiomas.
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La profunda unión con Dios de Juan Pablo II y su participación en el misterio pascual se revelaron con toda su plenitud en los últimos días de su vida. El cuerpo se debilitaba cada vez más, pero permaneció fuerte en el espíritu y «amando hasta el final» (Juan 13,1). Por primera vez, el Papa no pudo presidir los ritos del Triduo Pascual. «Estoy espiritualmente con vosotros en el Coliseo», escribió el Viernes Santo en el mensaje destinado a cuantos participaban en el Vía Crucis, y añadió: «La adoración de la Cruz nos invita a un compromiso del que no podemos sustraernos: la misión que san Pablo expresaba con las palabras ‘completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia’ (Colosenses 1, 24). Yo también ofrezco mis sufrimientos para que el proyecto de Dios se realice y su palabra camine entre las gentes». Estaba sentado ante el altar de su capilla privada, seguía la celebración en un monitor de televisión y oraba. En la XIV estación, tomó en sus manos el Crucifijo y estrechó a él su rostro marcado por el sufrimiento, como si quisiera decir como Pedro: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo» (Juan 21,17). El amor de Cristo, más fuerte que la muerte, le confortaba en el espíritu y habría querido expresarlo el Domingo de Resurrección, cuando a mediodía apareció en la ventana para impartir la bendición Urbi et Orbi. A causa de la conmoción y del sufrimiento sin embargo no consiguió pronunciar las palabras; hizo sólo el signo de la Cruz con la mano y con un gesto respondió a los saludos de los fieles. Este gesto de impotencia, de sufrimiento y de amor paterno, como también aquel conmovedor silencio del sucesor de Pedro, dejaron una huella indeleble en los corazones de los hombres de todo el mundo. También el Santo Padre fue turbado profundamente por este acontecimiento. Tras haberse alejado de la ventana, dijo: «Tal vez sería mejor que muriera, si no puedo cumplir la misión que se me ha confiado», e inmediatamente añadió: «Que se haga Tu voluntad... Totus tuus». En su vida no había deseado otra cosa. No temía la muerte. Durante toda la vida había tenido a Cristo como guía y sabía que iba a Él. Durante las celebraciones del Gran Jubileo del año 2000 escribió en su testamento: «Le pido que me llame cuando Él mismo quiera. ‘Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos… del Señor somos’ (Romanos 14, 8)». Había sido siempre profundamente consciente de que el hombre, al término de la peregrinación terrena, no está condenado a caer en las tinieblas, en un vacío existencial o en el abismo de la nada, sino que es llamado al encuentro con el mejor de los padres, el cual acoge amorosamente entre sus brazos al propio hijo, para darle la plenitud de vida en la Trinidad Santísima. Sabiendo que para él se estaba acercando el tiempo de pasar a la eternidad, de acuerdo con los médicos había decidido no ir al hospital, sino permanecer en el Vaticano, donde tenía asegurados los cuidados médicos indispensables. Quería sufrir y morir en su casa, quedándose junto a la tumba del apóstol Pedro. El último día de su vida --el sábado 2 de abril-- se despidió de sus más cercanos colaboradores de la Curia Romana. Junto a su cabecera continuaba la oración, en la que participaba, a pesar de la elevada fiebre y de una debilidad extrema. Por la tarde, en cierto momento, dijo: «Dejadme ir a la casa del Padre».
[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Foto: ACI Prensa.