lunes, 22 de enero de 2007

PASEO CURSILLISTAS DE CRISTO REY






EN ESTE PASEO SE PUDO RESPIRAR ALEGRIA CON NIÑOS JUGANDO POR DOQUIER Y ADEMAS GENTE QUE SE UNE EN CRISTO PARA LLEVARA CABO EL MANDAMIENTO DE QUERERSE UNOS OTROS

NAVIDAD EN CRISTO







E SE LLEVO A CABO LA ULTREYA NAVIDEÑA DE NUETRO MOVIMIENTO EN SAN PIO Y AQUI VAN ALGUNAS FOTITOS ATRASADITAS DEL 2006

Mejores cristianos, mejores personas


Un encuentro memorable fue la jornada que el movimiento realizó en dependencias de la Pastoral Universitaria. El taller de relaciones humanas que impartió el doctor Enrique Fullá resultó para algunos una revelación y para compartir alegrías, puntos de vistas diferentes y también emociones.
Los cristianos somos diferentes unos de otros y e ahí la fortaleza de la Iglesia: la diversidad de sus miembros.
Cursillo se tomará un alto hasta marzo, mes en el que se efectuará el Cursillo de dirigentes. Que tengan unas buenas y santas vacaciones.

jueves, 18 de enero de 2007

Vamos al primer encuentro del 2007


El Cursillo de Cristiandad de Valdivia se dará un alto en estas vacaciones y este domingo 21 realizará la primera actividad del año 2007, se trata de una jornada de reflexión junto a una eucaristía. La cita será a las 9 horas en la sede de la Pastoral Universitaria, ubicada en calle Chacabuco, cerca de la esquina con Caupolicán.
El almuerzo de compartirá allá mismo, así que habrá que llevar una colación.
Respecto al tema será entregado por el doctor Fullá y tratará acerca de las relaciones humanas y después de todo se finalizará con una eucaristía que oficiará el padre Jorge Núñez. Será un bello momento para reencontrarse con los hermanos de camino y compartir con ellos en estas vacaciones. Están todos invitados, en especial los hermanos que hicieron su cursillo el 2006. El fuego no se puede apagar, al contrario, hay que reavivarlo.
La actividad es organizada por la Vocalía de Escuela y la de Piedad. También contará con la animación de la Vocalía Musical.

miércoles, 3 de enero de 2007

María meditaba en su corazón todas estas palabras


(Zenit.org) El Concilio nos ha enseñado a mirar a María como la «figura» de la Iglesia, esto es, su ejemplo perfecto y su primicia. Pero ¿puede María servir de modelo a la Iglesia también en su título de «Madre de Dios» con el que es honrada este día? ¿Podemos llegar a ser madres de Cristo? Ello no sólo es posible, sino que algunos Padres de la Iglesia han llegado a decir que, sin esta imitación, el título de María sería inútil para uno: «¿De qué me sirve -decían- que Cristo haya nacido una vez de María en Belén, si no nace también por fe en mi alma?».
Jesús mismo inició esta aplicación a la Iglesia del título «Madre de Cristo», cuando declaró: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica» (Lc 8, 21). La liturgia del día nos presenta a María como la primera de quienes se convierten en madres de Cristo mediante la escucha atenta de su palabra. Ha elegido, de hecho, para esta Solemnidad, el pasaje evangélico donde está escrito que «María, por su parte, conservaba todas estas palabras, meditándolas en su corazón». Cómo es posible transformarse, en concreto, en madre de Cristo, lo explica el mismo Jesús: escuchando la Palabra y poniéndola en práctica.

ABORTOS ESPIRITUALES

Hay dos maternidades incompletas o dos tipos de interrupción de una maternidad. Una es la antigua y conocida del aborto. Tiene lugar cuando se concibe una vida pero no se da a luz porque, entretanto, por causas naturales o por el pecado de los hombres, el feto ha muerto. Hasta hace poco, éste era el único caso que se conocía de maternidad incompleta. Hoy se conoce otro que consiste, al contrario, en dar a luz un hijo sin haberlo concebido. Así ocurre con los niños concebidos en probetas e implantados, en un segundo momento, en el seno de la mujer, y en el caso desolador y triste del útero dado en préstamo para albergar, a veces bajo pago, vidas humanas concebidas en otro lugar. En este caso a quien la mujer da a luz no viene de ella, no es concebido «antes en el corazón que en el cuerpo». Lamentablemente, también en el plano espiritual existen estas dos tristes posibilidades. Concibe a Jesús, sin darle a luz, quien acoge la Palabra sin ponerla en práctica, quien continúa practicando un aborto espiritual tras otro, formulando propósitos de conversión que luego son sistemáticamente olvidados y abandonados a medio camino; quien se comporta hacia la Palabra como el observador apresurado que mira su rostro en el espejo y luego se marcha olvidando de inmediato como era (St 1, 23 24).
En resumen, quien tiene la fe, pero no tiene las obras. Al contrario, da a luz a Cristo sin haberle concebido quien realiza muchas obras, a veces también buenas, pero que no proceden del corazón, de amor por Dios y de recta intención, sino más bien de la costumbre, de la hipocresía, de la búsqueda de la propia gloria y del propio interés, o sencillamente de la satisfacción que da actuar. En suma, quien tiene las obras, pero no tiene la fe. Estos son los casos negativos, de una maternidad incompleta.
San Francisco de Asís nos describe el caso positivo de una verdadera y completa maternidad que nos asemeja a María: «Somos madres de Cristo -escribe- cuando lo llevamos en el corazón y en nuestro cuerpo por medio del divino amor y de la conciencia pura y sincera; lo generamos a través de las obras santas, ¡que deben brillar ante los demás para ejemplo!». Nosotros -viene a decir el santo- concebimos a Cristo cuando le amamos con sinceridad de corazón y con rectitud de conciencia, y le damos a luz cuando realizamos obras santas que lo manifiestan al mundo.