Cuántas veces no hemos clamado "Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Les invito a leer el salmo 22. Se cree que este salmo fue recitado por Jesús en la cruz y el relato tiene una similitud conmovedora, considerando que fue escrito al menos 900 años antes del nacimiento de Jesús. Cristo no reprochaba al Padre desde la cruz, simplemente lo estaba alabando por medio de esta escritura. Meditemosla en este inicio de Semana Santa.
SALMO 22
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes, de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo, que reinas entre las alabanzas de Israel.
En ti confiaron nuestros padres: confiaron, y tú los libraste;
clamaron a ti y fueron salvados, confiaron en ti y no quedaron defraudados.
Pero yo soy un gusano, no un hombre; la gente me escarnece y el pueblo me desprecia;
los que me ven, SE BURLAN DE MI, HACEN UNA MUECA Y MUEVEN LA CABEZA, diciendo: "Confió en el Señor, que él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto".
Tú, Señor, me sacaste del seno materno, me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento, desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.
No te quedes lejos, porque acecha el peligro y no hay nadie para socorrerme.
Me rodea una manada de novillos, me acorralan toros de Basán;
abren sus fauces contra mí como leones rapaces y rugientes.
Soy como agua que se derrama y todos mis huesos están dislocados; mi corazón se ha vuelto como cera y se derrite en mi interior;
mi garganta está seca como una teja y la lengua se me pega al paladar.
Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; TALADRAN MIS MANOS Y MIS PIES y me hunden en el polvo de la muerte.
YO PUEDO CONTAR TODOS MIS HUESOS; ellos me miran con aire de triunfo,
SE REPARTEN ENTRE SÍ MI ROPA Y SORTEAN MI TÚNICA. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
Libra mi cuello de la espada y mi vida de las garras del perro.
Sálvame de la boca del león, salva a este pobre de los toros salvajes.
YO ANUNCIARÉ TU NOMBRE A MIS HERMANOS, te alabaré en medio de la asamblea:
"Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel.
Porque él no ha mirado con desdén ni ha despreciado la miseria del pobre: no le ocultó su rostro y lo escuchó cuando pidió auxilio".
Por eso te alabaré en la gran asamblea y CUMPLIRÉ MIS VOTOS DELANTE DE LOS FIELES:
los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia.
PORQUE SÓLO EL SEÑOR ES EL REY Y ÉL GOBIERNA A LAS NACIONES.
Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él, y los que no tienen vida
glorificarán su poder. Hablarán del Señor a la generación futura,
anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque ESTA ES LA OBRA DEL SEÑOR.